martes, 19 de enero de 2016

EN BÚSQUEDA DE UN BEBÉ SANO

Con el embrioscopio, los embriones sin que fuere necesario sacarlos fuera de la incubadora y mediante unas cámaras dentro de la incubadora se observa su evolución en tiempo real.

Los futuros padres tienen mucha preocupación acerca de la salud de sus futuros hijos y por ello buscan la posibilidad de poder realizarse un examen de compatibilidad genética con la finalidad de saber qué mutaciones genéticas pudieran tener cada miembro de la pareja y si existe evitar el riesgo de transmitir determinadas enfermedades.

Embrioscopía


Recientemente se ha establecido una nueva técnica de evaluación de los embriones y se hacen a través de una nueva tecnología denominada embrioscopía, que evalúa la calidad de los embriones obtenidos en el laboratorio mediante una Fecundación In Vitro que se supone para evitar fracasos en la búsqueda de un embrazo.

Con el embrioscopio, los embriones sin que fuere necesario sacarlos fuera de la incubadora y mediante unas cámaras dentro de la incubadora se observa su evolución en tiempo real, permitiendo mediante un modelo matemático determinar cuáles son los que embriones cumplen los tiempos de división y cambios morfológicos adecuados para asegurar hasta un 10% más de posibilidades de implantación.

Estas incubadoras, que cada día se asemejan más al útero humano, vigilan el desarrollo de los embriones durante los primeros días de vida, de tres a cinco, que además graban la evolución del embrión las 24 horas del día.

El embrioscopio permite observar el desarrollo embrionario pudiendo seguirse su proceso de evolución sin moverlos, por tanto, sin afectarlos, manteniendo estables las condiciones de cultivo (CO2, pH y temperatura) para una implantación idónea.

Test de Viabilidad embrionaria

Es un novedoso método que permite identificar, en el tercer día de cultivo in vitro, los embriones con más posibilidades de alcanzar un óptimo desarrollo y, con un mayor potencial de éxito al ser transferidos dentro del útero. Una vez conseguidos los embriones, existen técnicas para seleccionar los mejores como el diagnóstico preimplantacional (que analiza los embriones antes de que se transfieran al útero), que habitualmente se realiza en caso de sospecha de enfermedad genética, si se han producido abortos de repetición o cuando han fracasado las implantaciones en otras ocasiones.

Mediante un microscopio especial en la incubadora se graba los embriones durante los primeros días o días críticos de desarrollo, para determinar su viabilidad y su potencial para seguir desarrollándose.

Las imágenes captadas son analizadas mediante un software inteligente, dando data que provee información sobre las diferencias críticas y sutiles en los estadios precoces de desarrollo embrionario. Esta información permite tomar las mejores decisiones sobre  cuándo transferir, cuántos y qué embriones, aumenta hasta en un 85% su capacidad para identificar los embriones más viables, con todas las ventajas que ello supone para la paciente. Es decir, no sólo se aumenta enormemente el grado de éxito sino que, además, se elimina el posible daño a los embriones que sacarlos de la incubadora pueda causarles.

lunes, 7 de diciembre de 2015

¿FORMA DE VIENTRE EN EMBARAZO DETERMINA SEXO DE BEBÉ?

El dicho popular de que las características físicas del abdomen de una gestante indiquen el sexo del bebé es falso, pues carece de sustento científico. 


Comúnmente el “saber popular” relaciona a la forma del vientre de la embarazada con la determinación del sexo del bebé por nacer. Se dice que cuando tiene una forma prolongada hacia adelante es que se trata de un varón, y cuando la forma es ensanchada o redonda, será una niña. 

Todo ello es un mito falso, pues no hay evidencia científica o estudio que asegure que sea de tal manera la determinación del sexo fetal.

Factores que influyen en la forma del vientre 


La forma que va a tomar el vientre durante el embarazo va a depender del grado de firmeza de la piel del abdomen y de la contextura física de la madre. Además, los músculos del vientre, fortalecidos por ejercicios físicos o débiles también influyen. 

Por otro lado, se sabe que el tamaño y peso del bebé se relacionan con la salud de la madre y la complexión de los padres. En caso que la gestante padezca diabetes, el bebe puede tener más de 4 kilos,será más grande y el vientre más voluminoso o también puede ocurrir lo opuesto: con un bebé con bajo peso, el vientre será pequeño.

Un mito que surgió por simple observación 


Antiguamente las personas se acostumbraron a afirmar sin ningún sustento que la forma del vientre de una gestante es señal del sexo del bebé, solamente observando. Además el galeno refiere que hay una condición del embarazo que podría estar ligada a sexo femenino del feto. 

Por ejemplo, a lo largo del primer trimestre, la gestante puede tener náuseas y vómitos, pero si estos síntomas se complican reciben el nombre de Hiperémesis gravídica, lo cual requiere hospitalización. 

En esta etapa, la gestante no podrá tomar líquidos y alimentarse adecuadamente. Se dice que cuando esta complicación es muy marcada, está relacionada al exceso de la hormona del embarazo lo cual indicaría que el bebe es de sexo femenino. Aunque no siempre pasa de esta manera.

Dato:


Este mito se basa en diversas costumbres de antepasados, pues anteriormente los embarazos y partos eran atendidos por personas sin preparación médica.

lunes, 30 de noviembre de 2015

CÁNCER DE OVARIO AFECTA A MÁS MUJERES DESPUÉS DE LA MENOPAUSIA

No desarrolla lesiones premalignas, casi siempre es detectado en una etapa tardía, donde se encuentra en un estado avanzado y su pronóstico es de muerte en el 60% de los casos.


Uno de los cánceres más silenciosos que existen es el cáncer de ovario, condición que lo hace uno de los más letales. Alrededor del 90% de los cánceres de ovario son de tipo epitelial, el cual afecta principalmente a mujeres mayores de 60 años, complicando gravemente su salud junto con las molestias del Climaterio.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, este cáncer afecta aproximadamente al 4% de mujeres con cáncer a nivel mundial, siendo el séptimo más frecuente en el género femenino.

En Perú, según estadísticas, el cáncer de ovario es el noveno cáncer más frecuente, detectándose en el Perú más de 800 casos al año. El 70% de los casos se diagnostica en etapa avanzada, y hay que sumarle los síntomas ambiguos, que confunden y complican más el diagnóstico, por lo que se le considera “el asesino silencioso”.

La alta mortalidad del cáncer de ovario se debe a su diagnóstico tardío


Si se compara la cantidad de casos de cáncer de ovario en mujeres jóvenes y en mujeres menopaúsicas, obviamente es mayor en este último grupo. La diferencia está en el tipo de cáncer de ovario que ambos grupos desarrollan. 

Las jóvenes desarrollan quistes, teratoma inmaduro y disgerminomas, en cambio en las mujeres mayores el más frecuente es el cáncer de ovario epitelial que es la vez el más común de todos los tipos de canceres de ovario.

Después que la paciente recibe su tratamiento la mayoría fallece en los primeros cinco años después del mismo y sobreviven entre un 30 y 40% de esas pacientes con la posibilidad de que les vuelva a aparecer el tumor.

Un diagnóstico precoz puede evitar la muerte 


Este cáncer puede desarrollarse debido al daño de los ovarios por las ovulaciones. Una mujer que ha tenido demasiadas ovulaciones, con daños en la superficie de sus ovarios, tiene mayores riesgos de desarrollar cáncer. 

Si nunca tuvo hijos, no dio de lactar, empezó a menstruar a edad temprana, con periodos de ovulación constante se inició su menopausia a los 52 años, son factores de riesgo a tener en cuenta.

El diagnóstico temprano puede asegurar hasta un 80% de sobrevivencia. Si este tipo de cáncer es detectado en su primera etapa, cuando apenas manifiesta sus síntomas, alrededor del 90% de casos pueden sobrevivir, pero esto sólo sucede en uno de cada cinco casos.

Como la mayoría de casos de cáncer de ovario se presenta en mujeres mayores de 50 años, quienes ya vivieron la menopausia, creen que por la ausencia del periodo menstrual y no tener una vida sexual activa, ya no deberían ir al ginecólogo anualmente, situación que las coloca en gran riesgo.

Todas las mujeres mayores de 50 años, en especial aquellas de 60 y 70 años, deben acudir al ginecólogo al menos una vez al año, no sólo para prevenir el cáncer de ovario, sino otros tipos de cánceres como de mama y útero, además de las molestias propias de la menopausia y climaterio.